susana distancia

“Qué pedo? Qué está pasando?!” me pregunto mientras se queman las quesadillas, la bebé hace un drama porque se le cayó el vaso de agua (OTRA VEZ) y la nórdica me pregunta una vez más porqué no puede desayunar hot cakes con nutella. Ah sí, y al sandwich ni siquiera lo encuentro porque seguramente está brincando de la mitad de la escalera para abajo, listo para partirse la madre.

De un segundo a otro mi realidad pasó de una vida que (POR FIN) parecía estar balanceada y bajo mi control, a esta nueva realidad, en la que NADA de lo que hacía hace un mes es importante ahorita. Y es que algo, que parece tan ajeno a mí, me está cambiando la vida radicalmente.

Y saben qué? Creo que me está gustando.

CERO se imaginen a una mamá de los pollitos que ahora va a hacer home-schooling, o que va a cocinar los platillos perfectos, o que ya va a ser un ermitaño por siempre. Pero hay ciertas cualidades de esta vida más lenta que me están gustando:

  • Mi bebé empezó a utilizar los pasos como medio de transporte. Aunque llevaba meses de haber dado sus primeros pasos, era tal su velocidad para gatear, que prefería transportarse así. Ahora camina y he visto con calma y detenimiento la transición de pasos de borracho a pasos firmes, incluso de repente corre a toda velocidad; porque, como diría mi papá “hija de tigre pintito…”. Trae las mismas pulgas que yo y todo lo hace con prisa.
  • El sandwich aprendió a doblar cobijas, grandes y chicas. Y yo le enseñé, con toda la paciencia, calma y buen humor. Hace un mes las hubiera doblado yo y no hubiéramos tenido ese momento de “bonding”, y él no se sentiría orgulloso de haber aprendido algo nuevo, que además lo hace bastante bien.
  • Nunca me hubiera dado cuenta que la nórdica tiene un diente flojo y mucho menos le hubiera dado seguimiento diario para ver cómo va, haciéndola sentir que: lo que es importante para ella, es importante para mí también. Tenemos un momento increíble todos los días en el que revisamos su diente a ver cómo se porta.
  • Mi esposo y yo nos dimos cuenta que no sabemos estar encerrados en la misma casa durante tiempo indefinido, han salido miles de problemas que teníamos enterrados y nos está costando trabajo. Suena como algo malo, y lo es, pero podemos verlo como una amenaza o como una oportunidad. Nosotros decidimos verlo como una oportunidad para atacar el problema de raíz y solucionar los problemas de fondo que nos están estorbando para llevarla bien. Son problemas que, sino salían ahorita que tenemos el tiempo y ganas de solucionarlos, seguramente nos hubieran alcanzado después, y tal vez hubiera sido demasiado tarde.
  • Yo me di cuenta que la salud mental no se mide en los momentos en los que “acomodas” todo en un cuartito llamado zona de confort, sino cuando un huracán llega y se lleva tu zona de confort a la chingada. Ahí es donde pones a prueba todo lo que está en tu caja de herramientas que llevas meses (años) trabajando, y buscas crear de la nada, una nueva zona de confort, que me parece que se traduce en auto-cuidado.

Han sido semanas en las que me he sentido extremadamente vulnerable. Emociones que acostumbro esconder (como miedo, preocupación, angustia, frustración, enojo e inseguridad), han estado en la superficie y muy visibles para todos. Me ha tocado vivirlas, sentirlas, y ver qué chingados hago con ellas. Y no es fácil. Estoy acostumbrada a tragármelas.

Nos pusieron el freno de mano en nuestro ritmo de vida, y podemos tomarlo como una oportunidad o como una amenaza. A continuación, mis 5 recomendaciones para transformar este encierro en una oportunidad de crecer:

  1. Vive un día a la vez. No planees mucho, no sigas una rutina o un horario demasiado estricto. No te satures de videoconferencias o actividades que hagan que tu día se llenen de estrés. Toma esta experiencia un día a la vez. Voltea hacia adentro y haz lo que mejor se sienta para ti. Escucha a tu cuerpo.
  2. Despierta de buenas. Haz un borrón y cuenta nueva. Si no despertaste así, haz alguna actividad que te relaje: puede ser leer 10 minutos, meditar, escuchar música que te gusta, bailar o hacer ejercicio. Lo que te funcione a ti. Arranca cada día con la mejor actitud para hacerlo un buen día.
  3. Limita tu consumo de redes sociales y de noticias. Esta es la recomendación que más nos dicen y a la que, por lo general, respondemos “no se puede”. A mi me costó trabajo inicialmente, pero después de un par de semanas, me salí de los grupos de WhatsApp que me estaban afectando, dejé de revisar las noticias (las limité a 2-3 veces a la semana), puse bloqueos de tiempo en mis redes sociales y me comprometí a cumplirlos. Mi ansiedad desapareció por completo.
  4. Bajar tus expectativas, especialmente las que tienes de ti misma. No podemos ser mamá, profesionista, maestra, enfermera, cocinera y lavandera al mismo tiempo. Todo lo que está cayendo en nuestras manos ahorita le corresponde a por lo menos tres personas distintas. No esperes cumplir con todo, no pasa nada sino logras que el niño haga la tarea mientras tú trabajas, limpias y cuidas a los demás niños.
  5. Sube tu tolerancia, especialmente hacia la incertidumbre. La realidad es que no sabemos cuánto tiempo va a durar esta contingencia. Y no hace falta saberlo. Terminando este encierro, habremos obtenido una dosis necesaria de paciencia, humildad, serenidad y confianza.

Podemos salir de esto más fuertes, pero tenemos que trabajar para que así sea. Si aún no lo has logrado, qué esperas? Les mando un abrazo fuerte, manteniendo sana distancia.

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Comentarios

  1. Nancy Alejandra wrote:

    Lo que muchas mujeres/mamás/esposas/amas de casa/trabajadoras queremos decir y no sabemos como hacerlo, Gracias!

    Posted 4.8.20 Reply
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