Embarazo y pubertad

El embarazo es como la pubertad: el cambio es tan fuerte que no te reconoces a ti misma, y no te sientes a gusto. Se lo podemos atribuir a las hormonas, a que el pelo parece tener convicción propia, que de pronto vuelve el tan temido acné o que el cuerpo cambia por segundo y no te da chance de acostumbrarte.

LA GRAN DIFERENCIA: todos saben que los pubertos son insoportables, hasta ellos mismos. Sin embargo, social y culturalmente se espera que las embarazadas sean la felicidad en su versión más pura, cuando en realidad, la mujer embarazada no se entiende a sí misma la mayoría del tiempo.

Con la llegada del bebé, se espera un proceso de adaptación y se asume que en aproximadamente 40 días la mamá esté de regreso a la normalidad.

40 DÍAS?!?! Me estás chingando!!!

40 días no es nada. El cuerpo no es el mismo, las emociones no son las mismas (ni siquiera entendemos cuáles son) y el bebé… — así con sus cachetes que quieres pellizcarle y food comas después de cada toma de leche…– el bebé ni de pedo logra mantenerse vivo a sí mismo en 40 días. Si a los 40 días la mamá volviera a su “normalidad”, el bebé definitivamente no sobrevive.

En la pubertad comienzas el proceso para volverte adulto. Y terminando ese proceso, no hay vuelta atrás. Nunca vuelves a la “normalidad” después de la pubertad, sino que comienza una normalidad nueva en la que todos los días aprendes a ser adulto. Eso es lo esperado de cualquier puberto: que poco a poco aprenda a ser adulto, que se vuelva responsable por sus decisiones y que se vuelva un ser social independiente.

Ese regreso a la normalidad tampoco existe después del embarazo. Terminando el proceso de embarazo, comienzas a ser madre y es un aprendizaje de todos los días, con retos únicos día a día y situaciones en las que no sabes cómo demonios mantener al bebé vivo sin perderte a ti misma en el camino.

Mientras que la pubertad está ligada a una edad aproximada, la transición a la maternidad varía de una persona a otra. Esto puede hacer que nos sintamos aisladas y no encontremos otras mujeres que estén viviendo lo mismo, que hablen abiertamente sobre su proceso y que poco a poco se integren a su nueva normalidad con apoyo emocional y social.

Alexandra Sacks es una psiquiatra, y define esta transición a la maternidad con el término “Matrescence”, derivado de la palabra “maternidad” y “adolescencia” en inglés. Su investigación y especialidad se enfocan en este cambio que vive la nueva mamá, que no necesariamente es una depresión postparto, pero sí se identifica como un proceso en el que las mujeres se convierten en madres y les afecta profundamente de manera hormonal, emocional y física.

Como mamás, las invito a ser parte de una comunidad de apoyo, ofreciendo flexibilidad y apertura para que nuevas mamás se sientan incluidas y acompañadas en este proceso de sus vidas. Seamos el apoyo que nos hubiera gustado recibir cuando vivíamos esta transición y entendamos que todas vivimos este cambio de manera distinta. Cada mujer será una madre distinta y única, así como somos adultas distintas y únicas.

Y a las nuevas mamás, sean pacientes con ustedes mismas. Están viviendo un cambio fuerte en sus vidas. Conozcan a esa nueva persona que se está formando como madre. El aprendizaje para ser mamá dura toda la vida y no hace falta apresurarlo. No es fácil, pero 100% vale la pena.

Leave a Reply

%d bloggers like this: