A mis amigas

Son pocas las amigas a las que me animo a dejarles a mis hijos. También son pocas a las que les ofrecería quedarme con sus hijos sino pueden/quieren cuidarlos.

Tengo una hermana. Mi hermana tiene un hijo. Ese niño es como mi cuarto hijo, lo amo en toda su esencia de torbellino risueño fan de Buzz Lightyear. Amo que me marca por FaceTime y trata de decir “Tatiana”. Haría lo que fuera por él, y el amor que le tengo es único y me URGE que tenga hermanitos.

Además de mi hermana y su pequeño torbellino, tengo amigas con chamacos que los quiero como a nadie. Son los típicos niños que no te da miedo regañar porque no te da miedo quedar mal con su mamá. Y la mamá es a la que le aplaudes si regaña a tu hijo, porque sabes que lo hace por su bien y no por jodona.

Ya que profesé mi amor por tanto chamaco, ahí les va el mensaje. A esas amigas: GRACIAS por ser TÍAS de mis hijos. Monterrey se inspiró en ustedes al decirle “TÍA” a todas las mamás cercanas. Ha sido increíble compartir este recorrido con ustedes, disfrutar a sus chamacos y quejarnos sin filtro de todo lo que nos frustra de la maternidad. Sigamos compartiendo, que ser TÍA es demasiado enriquecedor.

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