Adios a los juguetes

Si yo fuera Transformer, sería Amazon Prime. Desde antes de la (TAN ESPERADA) llegada de Amazon a México, ya era clienta frecuente, pedía “encargos” a medio mundo y viajaba como gitana. Nunca me dio pena cargar hasta con la batidora de pedestal, el moisés de la niña (una vil canasta de mimbre que consigues en cualquier mercado), toneladas de libros, etc. Llegó Amazon a México y en mi casa empezaron a contestar el timbre preguntando “de qué paquetería viene?” (TRUE STORY) porque me traían desde el cargador del celular hasta la fórmula de bebé.

Los chamacos han ido creciendo y yo he mantenido el ritmo; desde algo tan sencillo como el cupholder de la carreola y el espejo para ver a mi bebé mientras manejo; hasta temas más complejos como el monitor de bebé controlado por Alexa o la máquina para hacer papillas que cocina, licua y empaca en pouches (estufa, licuadora, toppers?! Como si ya los hubiera chupado el diablo).

Adivinen qué aprendieron mis pollos? Resulta que se les antoja un vaso de Mickey Mouse y al día siguiente ya les llegó (bendito Prime). Para cuando llega el vaso de Mickey, ya se les pasó la emoción y ahora quieren el Hatchimal de unicornio, y se lo “ganan” cenando bien, metiéndose a bañar o haciéndome ojitos. No saben esperar y yo tampoco!!! Eso de echarle ganas 1 mes y ahorrar, o hacer méritos para que por fin te lleven al super a que compres tu huevo kinder no existe en esta familia y creo que no somos los únicos.

Con la inmediatez del online shopping, parpadeamos y nos llenamos de millones de accesorios de la cocinita, todos los gadgets de los superhéroes, crayolas y más crayolas, máquinas de burbujas, juguetes de pilas, de madera, de plástico, de destreza, juegos de mesa, juegos didácticos, rompecabezas, etc., etc., etc.

JESUCRISTO!

Los juguetes ya ni caben pero los niños están “aburridos”. Da igual si tienen 10 o 100 juguetes porque siempre juegan con los mismos tres, y si no tienen ninguno, se entretienen HORAS sacándose el moco.

Ya basta! Ni nuestra economía ni el medio ambiente (ni la cuarta transformación) están en condiciones de semejante consumismo. Ellos mismos son quienes más sufren con esto. Enseñemos a nuestros hijos que no necesitan más que su imaginación para divertirse.

Ya no quiero permitir que los juguetes se sigan reproduciendo por ósmosis, así que a partir de hoy empieza mi nuevo experimento:

  1. Amazon desapareció del mapa. Desde hace unas semanas, todas las compras deben ser presenciales y planeadas
  2. Mis hijos escogieron los juguetes que más les gusta usar
  3. Guardé ¾ de todos los juguetes donde no pueden verlos
  4. Cada semana tiene derecho a recuperar 1 que extrañan, durante unas cuantas semanas (6 semanas?)
  5. Los juguetes no recuperados, serán donados o vendidos

Qué opinan? Ustedes cómo manejan el exceso y el consumismo?

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